8 de abril de 2026
Los jugadores forcejean en un clásico Real Madrid - Barça.

Rafa Cabeleira: Antimadridista… por suerte

Los jugadores forcejean en un clásico Real Madrid - Barça.
Jugadores del Real Madrid y el FC Barcelona, forcejeando en el área – Foto de Alejandro Ramos

Me gusta acercarme a las páginas virtuales de El País y ver qué ha escrito Rafa Cabeleira. A pesar de mi mitad vikinga, siempre he sentido cierta predilección por aquellos periodistas u opinadores que ejercían su labor desde la orilla barcelonista. Recuerdo las noches escuchando desde la cama El Larguero, esperando el sanedrín para poder oír a gente como Miguel Rico sobre el día a día de los culés.

Algo que hago cuando leo algo de Rafa Cabeleira, y que no suelo hacer habitualmente, es entrar a ver los comentarios de la gente. Por un lado porque me gusta la comedia. Pero también, por sentir esa incomodidad por un lado física, sin saber explicar con precisión los síntomas, y por otro piscológica que los expertos han acordado en llamar vergüenza ajena. Raro es el que se acerca a la sección de comentarios para alabar. Es como las reseñas de Google; si nos gusta el restaurante lo dejamos pasar, pero si el sitio deja que desear, no desperdiciamos la oportunidad de poner una estrella y descargar toda nuestra ira a través del teclado del móvil.

A Cabeleira se le acusa de antimadridista. Eso como barcelonista ya se lo doy por hecho. Es más, se lo agradezco. Porque esa rivalidad, ese comentario tan ‘Piquetiano’ de “siempre quiero que pierda el Madrid”, es la mejor manera de respetar al enemigo. Es la única forma posible de decir a tu rival que lo temes, que te asusta, sin decirlo a las claras y que los tuyos te tachen de mojigato. Lo pienso mucho con la rivalidad entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid. El madridista que siempre quiere que le vaya mal al Atleti es el que lo respeta, el que lo considera su rival y el que insultaría al club si fichara a uno de los suyos. Cuidado con el madridista que dice que quiere que los atléticos ganen y que les vaya bien porque “pobrecillos”. Alerta con ese individuo colchoneros, porque no os respeta. Es más, os ningunea.

De todas formas, cuidado con las exigencias periodísticas con los que no ejercen la profesión. O mejor dicho, ojo con exigir ecuanimidad a los que escriben en la sección de opinión de un medio. Porque la opinión es expresar lo que piensas sobre algo. Por lo tanto, te pagan por tener tu subjetividad impresa en las páginas de tu periódico. Así que precaución con lo que pedimos.

También hay que tratar de cuidarse a uno mismo. No nos olvidemos de nuestro bienestar, de nuestra salud mental. El masoquismo tiene su parte positiva en aquellas personas que en la intimidad de su habitación disfrutan de los arañazos y los latigazos. Pero cuidado con exponernos continuamente a lo que nos cabrea (todos hemos pasado por eso alguna vez, aunque fuera por intentar comprender lo inexplicable). El que se encoleriza leyendo a Rafa Cabeleira, quizá debería evitar el click en sus artículos y pasarse por las columnas de mi viejo amigo imaginario Manuel Jabois, que como reconocido madridista y hasta compositor de himnos del club blanco, se sobreentiende su antibarcelonismo (y probablemente su antiatletismo), y dejará mejor sabor de boca al lector madridista.

Los jugadores forcejean en un clásico Real Madrid - Barça.

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