10 de agosto de 2026
Aficionados del Bodø/Glimt

Todos somos del Bodø/Glimt

Aficionados del Bodø/Glimt
Aficionados del Bodø/Glimt en el Olímpico de Roma – Foto de Little Whites

Me puedo imaginar que el servidor de la tienda oficial del Bodø/Glimt debe de estar saturado ante miles de personas entrando en busca de una camiseta. Porque ahora todos somos del Bodø. No tenemos ni idea de dónde está la ciudad, ni conocemos a ninguno de los jugadores de su plantilla. Pero desde ya somos parte de la hinchada. Obviamente en cuanto los eliminen de la Champions nos olvidaremos totalmente del Bodø/Glimt y tan solo dentro de diez o veinte años los recordaremos por algún reportaje de la revista Panenka o por algún documental de Movistar.

Yo no me he hecho del Bodø por su heroica historia eliminado a un Inter de Milán que venía de ser el subcampeón de la Champions League. Menos aún por sus largo proyecto que le ha hecho famoso por sus actuaciones en la Europa League. Es más, el partido de vuelta ante el Inter ha sido la única vez que he visto jugar a los noruegos. La verdad es que me he hecho del Bodø por la retransmisión de Movistar

Que maravilla una narración en la que durante los noventa minutos no se escuchan conceptos horrendos como expected goals y aberraciones similares. Que delicia es escuchar a un tipo de Sabadell cantar como un energúmeno un gol de un equipo del norte del círculo polar ártico y hablar casi como un adolescente de un nuevo ídolo cuando el futbolista Hakon Evjen toca le balón o hace una ruleta poco apropiada. Los que han seguido la trayectoria de Axel Torres o han leído alguno de sus libros sabrán que este tipo de obsesiones son comunes en el periodista. Obsesiones positivas para los que las observamos desde fuera, si es que la palabra obsesión pude ir acompañada de este adjetivo.

Es un soplo de aire fresco que dos amigos como Axel Torres y José Sanchis se salgan del habitual encorsetamiento de las retransmisiones habituales. Los panenkitas y pizarritas estamos encantados de ese periodismo de análisis, de profundizar en el juego y que no entra en el Sálvame del fútbol. Pero es verdad que a veces nos tomamos el fútbol demasiado en serio y nos olvidamos que no es más que un juego, y un juego debe de ser divertido.

Lo mejor de la retransmisión fue que tanto Axel, como José Sanchis se lo pasaron bien. Quizá porque no había Real Madrid, ni Barça de por medio. Tal vez porque de alguna manera eran conscientes de que la cantidad de gente que iba a ponerse el partido no iba a ser tanta como la que probablemente tuvo el Atlético de Madrid – Brujas. O quizá porque sabían quiénes eran los que iban a estar frente a la tele viendo al Bodø. Porque anoche casi nadie estaba viendo al Inter.

Aficionados del Bodø/Glimt

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