24 de septiembre de 2026
Liam Delap celebrando el campeonato de clubes 2025

El hijo de Rory Delap: Liam Delap

Liam Delap celebrando el campeonato de clubes 2025
Liam Delap celebrando el Mundial de clubes de 2025 – Fuente: La Casa Blanca

Uno en el fútbol se hace famoso por muchas cosas: Por los goles que marca, o porque sus regates dejan habitualmente a tres defensas con el culo en el césped. Alguno alcanza su estatus gracias a sus extravagancias o su vida nocturna. Pero si hay un caso digno de estudio es el de Rory Delap, el jugador que se ganó la popularidad porque sacaba muy fuerte de banda. Aquel Stoke City, rocoso en mi recuerdo, destacaba por aquella estampa de un recogepelotas secando el balón para que el bueno de Delap la colocara con sus manos en el punto de penalti. Si hubiera esperado unos años más, quizá habría puesto uno de esos saques de banda en la cabeza de su hijo Liam Delap, hoy en el Chelsea.

Supongo que la decepción en la casa de los Delap se debió de dar en la cocina con un adolescente Liam sin apenas pegar bocado. “Papá, quiero meter goles”. El silencio se hizo en la mesa. Rory Delap, peleándose con un bistec un poco duro, soltó de repente los cubiertos y miró directamente a los ojos de su hijo. “¿Por qué? ¿Y ese juego de toallas bordadas que te regalamos para secar balones?”, le dijo. “No quiero que me recuerden por sacar de banda. Es muy triste”. Al padre se le cayó el mundo encima. No sabía que su hijo se avergonzara así de él.

Liam Delap decidió labrarse un futuro como delantero y seguro que su padre superó el mal trago. Es más habitual de lo que parece que el hijo se te descarrie. Como dicen los chavales, ¿no es un poco random que Zidane tenga un hijo portero? Tampoco parece tener ninguna lógica que a Carles Busquets, portero con equipación de balonmano le saliera un mediocentro de buen pie. O que a Míchel le salga un hijo del que nadie recuerda de qué jugaba. Entiendo que esto acabó templando el disgusto de Rory.

Ayuda a cambiar de opinión que tu hijo se haya colocado y esté haciendo carrera. Formado en el Manchester City, Liam Delap ha acabado recalando en el Chelsea y luciendo el nueve de los londinenses. No nos engañemos, de momento no parece ser el elegido para liderar el ataque, pero al menos anda ahí como alternativa. Un poco marrullero para mi gusto, pero un delantero que rezuma aires de vieja escuela, que siempre es de agrado para el ojo del que peina alguna que otra cana o que tampoco tiene por donde pasar el peine.

Muchas veces se dice que es mejor que hablen de uno, aunque sea mal. Es probable que si Rory Delap no hubiera tenido ese talento en el saque de banda, si no hubiera echado horas lanzando el balón medicinal, nadie ajeno al Stoke City recordaría hoy su nombre. Mucho menos más allá del universo Premier League. Ahora lo que le toca a su hijo es que hablen de él. Liam eligió que hablaran bien de él, pero si quiere dejar de ser el hijo de, quizá acabe tirando por la tangente y liando alguna para que hablen de él. Tal vez lo de sacar fuerte de banda no estuviera tan mal.

Liam Delap celebrando el campeonato de clubes 2025

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