
El titular es confuso. Visto así, Enrique Romero podría ser un asesino en serie que atemorizó a alguna pequeña población. Tal vez un traficante de órganos con una red que conecta México con la península ibérica. Lo de ‘el culebras’ suena a carcelario. Nosotros teníamos un colega en el instituto al que le apodamos así. No había roto un plato, pero sonaba gracioso. Pero no, el Enrique Romero del que voy a hablar no es ningún criminal. La realidad es que fue un futbolista internacional con la selección española y que vistió, entre otras, las camisetas del Dépor y el Valencia.
Ni siquiera se le conoce como ‘el culebras’. Eso es cosecha propia y por una historia que no tengo claro si sucedió tal cual o si es algo que se pergeñó en mi mente. En un viaje en avión, no sé si con algún club o con la selección, Romero bajó por la escalera hasta la pista y allí vio una culebra. El que fuera lateral izquierdo tuvo la gran idea de emular a un Frank de la Jungla, probablemente antes de que éste saltara a la fama con su programa de televisión. El valiente Romero alargó la mano y cogió la culebra con la mano. Obviamente, el animal le mordió.
Pero que no cunda el pánico. Aquella serpiente no acabó con la vida del defensor. Como no podía quedarme con la duda de si aquello pasó de verdad, he ido al todopoderoso Google y ahí he dado con la noticia que publicó el diario AS el 27 de septiembre de 2003. Por cierto, curiosa la foto del artículo en la que parece que una señora le está haciendo una cobra al delantero uruguayo. ¿Casualidad? Espero que no.
Y efectivamente, cuenta la noticia que Romero acarició el cuerpo de la culebra y esta se molestó. Por lo visto ya venía calentita porque Víctor Sánchez del Amo había hecho la gracieta tocándole la cabecita al bicho. Lo más triste de todo es que todo lo que recuerdo de Enrique Romero es esta anécdota. No sé si era un lateral profundo, si le gustaba meterse por dentro y juntarse con los centrocampistas o si era un Trent de exquisito golpeo, pero lego en materia defensiva.
Sea como sea, y más allá de la broma, Romero fue un futbolista habitualmente titular en aquel Deportivo de la Coruña que peleaba la liga española y que dejaba alguna noche europea para el recuerdo. Ganó una liga con los gallegos, fue titular en el famoso ‘Centenariazo’ y pisó el césped de Riazor aquella mágica noche de Champions en el que le remontaron al AC Milan en cuartos de final tras haber perdido 4-1 en San Siro.
¿Qué fue de Enrique Romero? Nadie lo sabe. Os invito a teclear en el buscador y ver los resultados. Por lo visto hay un presentador de un programa de tauromaquia con el mismo nombre y apellidos. Pero del Romero futbolista nada. Que sirva este artículo para que ‘el culebras’ no caiga en el olvido.

